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  • Por primera vez en muchos años durante el mes de enero se vendieron más helados que en diciembre pasado, históricamente, el mejor mes del año en consumo y facturación. Los nuevos lanzamientos y campañas promocionales contribuyen, tanto en el segmento industrial como artesanal, a movilizar la actividad.
  • Es una buena noticia que, sin embargo, se da en una coyuntura compleja para esta industria. Gabriel Famá, secretario de la Asociación de Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (AFADHYA), señala que se da la particularidad que en enero se está vendiendo más que en diciembre, aunque admite que “hasta diciembre de 2009 hemos sufrido los problemas climáticos, hubo muchos días de lluvia y cuando llueve la gente no sale”.
  • El empresario asegura que “va a costar mucho recuperar las ventas perdidas”. Es simple, la temporada fuerte tiene un fin y en este negocio día que se pierde, no se recupera. De todos modos, las perspectivas para el año son muy buenas. Es un sector con potencial de crecimiento y una estrategia que ya está en marcha.
  • Martín Paillot, Business Executive Manager de la categoría Helados de Nestlé Argentina, líder en el mercado industrial, se muestra optimista. “Un clima adverso al comienzo de la temporada generó un retraso en ventas que pudo ser compensado al final de año. En los últimos meses logramos equiparar las ventas del año anterior y con un enero muy promisorio por delante en cuanto a ventas y clima”, destaca el ejecutivo.
  • La multinacional, que produce los helados Frigor, tiene una agresiva política promocional que apunta a “lograr la diferenciación y generar tráfico hacia los freezers a nivel nacional”. Consultado sobre las inversiones para 2010, Paillot sostuvo que “ el foco estará en la incorporación de nuevos freezers en el mercado, y también en innovación y comunicación de nuevos lanzamientos”.
  • El giro del cucurucho
  • “En los últimos años la actividad está creciendo entre 5 y 10% anual. Esto se debe a las campañas que se hacen para instalar el helado como un producto para todo el año y no sólo para verano”, subraya Famá. La búsqueda por “desestacionalizar” el producto, acompaña los cambios en los gustos de los consumidores, volcados más a productos gourmet, sabores no tradicionales y combinación de helados con café, chocolates y pastelería.
  • Si bien aún durante el invierno se vende un 30% menos que en verano, el consumo per cápita de helados en el país viene creciendo temporada tras temporada. Pasó de 2 kg. anuales hace diez años a 5 kg. por año en la actualidad.
  • Famá se queja, sin embargo, por el “fuerte aumento de costos, no sólo de lácteos sino también cacao (300% de una temporada a otra), coberturas y frutas secas”. “El precio del helado aumentó un poco este año pero no se pueden subir más los precios sin resentir las ventas. Así, se está afectando la rentabilidad”, apunta el empresario.
  • Gabriel Alfonsín, especialista en marketing y consultor en el mercado del helado, recuerda que “hay heladerías artesanales medianas que recibieron facturas mensuales de luz de $ 1500 a $ 2000 y esto afecta la rentabilidad”. Alfonsín añade que “en unos meses los proveedores sentirán el efecto de lo que pasa ahora, cuando llegue el momento de invertir en maquinarias o renovar mesas y sillas”.
  • Negocio millonario
  • “Mucha gente cree que la industria del helado es un negocio chiquitito porque piensan en la heladería del barrio, pero no es así, en el mundo las principales firmas de la industria alimenticia están en el negocio del helado”, afirma Alfonsín.
  • Para entender sus palabras, sólo basta recordar que de las 100 empresas que más facturan en Estados Unidos varias se dedican a la producción de helados. En Argentina, pueden citarse jugadores de la talla de Nestlé (Frigor) y Arcor en el segmento industrial, o Freddo (fondo Pegasus) y Perssico en heladería artesanal.
  • Hoy el giro total del negocio en el país ronda los $ 10.000 millones anuales, más del doble de lo que mueven la industria pesquera –que exporta el 90% de la producción- o el sector foresto-industrial, e incluso más que lo generado por la industria tabacalera local.
  • Pese a ello, la heladería argentina, con una larga tradición, tiene un gran potencial de crecimiento. Mientras en nuestro país el consumo per cápita está en los 5 kg. por año (en Rosario llega a 10 kg./año), países como Reino Unido duplican esa cifra, en Nueva Zelanda trepa a los 20 kg./año y en el Este europeo llega hasta los 30 kg./año por persona.
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